El pasado 19 de enero de 2026, la Parroquia San Ignacio de Loyola, el Centro de Investigación y Acción Social, CIAS por la Paz, la Fundación Loyola y el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco (TUVCH) cerraron una primera etapa del proyecto interinstitucional denominado Corredor de la Esperanza, el cual impulsa la prevención de las violencias, la formación y el acompañamiento comunitario.

Este compromiso abre nuevas oportunidades de colaboración y reafirma la misión colectiva de construir espacios de paz, justicia y solidaridad. Así lo expresaron las y los directivos de las obras participantes, al reconocer el valor de esta alianza interinstitucional.
Obras jesuitas presentes en Valle de Chalco
En un contexto marcado por los altos índices de las violencias, el proyecto Corredor de la Esperanza en Valle de Chalco refuerza el compromiso de obras jesuitas con la construcción de la paz.
Desde el año 2018, se comenzó un trabajo en conjunto con el CIAS por la Paz, A.C. Posteriormente, en 2019, inició la implementación del Programa de Reconstrucción del Tejido Social (RTS), que incluyó diagnósticos comunitarios, conversatorios y la conformación de una red vecinal. Ese mismo año, el TUVCH impartió el primer diplomado en RTS, del cual egresaron profesionistas locales que se sumaron al proyecto, entre ellas la Lic. Alejandra Juan, actual Coordinadora del Centro Universitario Ignaciano del Tecnológico Universitario.
Más adelante en 2023, se realizó el estudio Para reconstruir la Esperanza: Diagnóstico en la zona de influencia de la Diócesis de Chalco, con el propósito de generar información clave que permitiera promover acciones acordes con la realidad de la población tras la emergencia sanitaria por COVID-19.
Corredor de la Esperanza: un compromiso por la paz.
Durante 2024 y 2025, se retoma el proyecto Corredor de la Esperanza, por las cuatro obras jesuitas: la Parroquia San Ignacio de Loyola, CIAS por la Paz, Fundación Loyola y el TUVCH realizando mesas de trabajo. En este periodo se sistematizó la información del proyecto, concretando así el objetivo general, los alcances y un plan de acción común, además del compromiso por formalizar la colaboración a través de un convenio interinstitucional. Estas acciones han contribuido a la articulación de esfuerzos, metodologías y recursos para impulsar el proyecto “Corredor de la Esperanza”.

La importancia del trabajo en red
El lunes 19 de enero del presente año, en las instalaciones del TUVCH, la Dra. María Adriana Jiménez Romero, Directora General de esta institución, dio la bienvenida a las obras hermanas para concretar formalmente el trabajo colaborativo de años mediante la firma de un convenio interinstitucional. En su mensaje destacó:
“Hoy, al firmar este convenio, nos alineamos a la rica tradición jesuita que enfatiza la importancia de trabajo en red. Esta no es una simple unión de instituciones, sino una verdadera colaboración en la misión que nos une.”
Asimismo, resaltó que este esfuerzo colectivo representa un llamado a las instituciones jesuitas a asumirse como agentes de transformación social, capaces de generar cambios reales a través de la colaboración. En este sentido, subrayó el compromiso compartido con el bienestar de las comunidades, resultado de un proyecto impulsado durante varios años y que hoy se consolida, pues, en palabras de la Dra. Jiménez “busca no solo brindar seguridad, sino también dignidad y oportunidades a las comunidades que servimos.”
Por su parte, el P. Jorge Arturo Ochoa Valenzuela, S. J., Párroco de la Parroquia de San Ignacio de Loyola en Chalco de Díaz Covarrubias, recordó y agradeció a Dios la posibilidad de continuar una tradición histórica de la Compañía de Jesús:
“Por el hecho de que nos ha dado la fortuna de construir en el presente algo inspirado en lo que los jesuitas hicieron hace varios siglos aquí en México y en otros lugares del mundo… una confluencia de educación, la vida religiosa, la incidencia política y social con una planeación que permitiera dar el mayor fruto posible.”
Asimismo, destacó que, pese al paso del tiempo, la magnitud de los desafíos actuales, las cuatro instituciones comparten un mismo propósito y avanzan “movidas por el espíritu cristiano e ignaciano deseando hacer todo lo que esté en nuestras manos y poniendo en Dios todo lo que está en las suyas.”
Al concluir su intervención, expresó su gratitud por el trabajo conjunto realizado en esta región del país y añadió que le resulta alentador saber que “como parroquia, no estamos solos en el esfuerzo por aportar lo que podemos a la construcción del Reino de Dios en este amado pedacito del mundo.”
Por su parte, el Lic. Manuel Agustín Camarena Ocampo, Director de Fundación San Ignacio de Loyola, A.C., compartió que, a partir del 2024, la Fundación experimentó cambios significativos al consolidarse como el Área de Desarrollo de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, cuya función es “fortalecer a todas las obras, tanto en aspectos profesionales y formativos como en la procuración de fondos.”
En este sentido, el Lic. Camarena destacó que:
“La sinergia lograda, mediante el trabajo en red y la colaboración interinstitucional fortalece a la comunidad de la Provincia y permite una acción más eficiente y eficaz, lo que se traduce en un mayor impacto en las comunidades donde se trabaja.”
Asimismo, cerró su intervención con una frase que convoca y transmite un legado de compromiso y transformación de la realidad: “En todo amar y servir”
Para concluir, el Mtro. Gilberto Lenin Torres Lázaro, Director General del Centro de Investigación y Acción Social, CIAS por la Paz, A.C., compartió la experiencia acumulada a lo largo de casi una década de trabajo interinstitucional y expresó su gratitud por del trabajo realizado:
“Son aproximadamente ocho o nueve años de colaboración entre instituciones. Hace algunas semanas mientras desarrollábamos las últimas líneas de nuestra planeación en las oficinas del CIAS por la Paz, vivimos un ambiente de mucha fraternidad y sororidad. Esto es solo una muestra de la profundidad, del cariño y de la alegría que hemos vivido
sen esta colaboración, que no solo se resume en acciones y planes, sino que también hay mucha de nuestra vida y amor en ello.”
Además, resaltó la importancia de contar con un pacto formal que permita que los sueños y anhelos de las comunidades a las que servimos, particularmente en la búsqueda de espacios de paz y seguridad, puedan ser una realidad. Adicionalmente, destaco que:
“Desde la espiritualidad ignaciana sabemos que Dios se revela en la realidad concreta, en la vida cotidiana de las personas, especialmente allí donde hay heridas, desigualdades y violencias; por eso, este proyecto que hoy nombramos Corredor de la Esperanza no solo es una iniciativa institucional, es un acto de fe en la comunidad, en su capacidad de cuidarse, de organizarse y de volver a creer.”
Finalmente, destacó que el TUVCH, la Parroquia, Fundación Loyola y el CIAS por la Paz avanzan de manera conjunta, reconociendo que la misión cobra sentido en el encuentro, el cuidado y el aprendizaje del territorio. A modo de cierre el Mtro. Torres Lázaro expresó:
“Que este paso que damos el día de hoy nos ayude a servir con humildad a cuidar la relación entre nosotras y nosotros y a mantener viva la pregunta que nos inspira como tradición ignaciana ¿qué más podemos hacer, aquí y ahora, por el bien de nuestras comunidades?”

La Compañía de Jesús hace un llamado por la Paz en México
En el marco de las acciones encaminadas a la construcción de paz en nuestro país, se hace mención del Diálogo Nacional por la Paz, realizado en el año 2023 en la Universidad Iberoamericana Puebla, el cual reunió a comunidades eclesiales, sociedad civil, gobiernos, sector empresarial, organizaciones sociales y al Sistema Universitario Jesuita, dando como resultado una ruta de acciones que harán frente ante la ola de violencias que se vive en México.
Dos años después, los días 30, 31 de enero y 01 de febrero de 2026, se llevó a cabo el segundo Encuentro del Diálogo Nacional de la Paz en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Universidad Jesuita de Guadalajara, un espacio que fortaleció la articulación entre instituciones y permitió compartir experiencias orientadas a la construcción de paz.

En este contexto el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco refrendó su compromiso con la causa, a través de acciones internas y proyectos estratégicos orientados a generar impacto en el territorio. Entre estas iniciativas destaca la creación del Programa de Educación para la Paz, impulsado en enero de 2024, además de la firma del ya mencionado convenio interinstitucional del proyecto “Corredor de la Esperanza” en 2026.
Como parte de este encuentro, el TUVCH estuvo representado por la Lic. Angela Varenka Santamaría Juárez, responsable del Programa de Educación para la Paz, junto con las y los Técnicos Superiores Universitarios Estefany García Maya y Erick Brandon Román Anguiano, egresada y egresados de la Carrera ende Derechos Humanos, cuya participación reflejó el compromiso de la comunidad universitaria por seguir sumando esfuerzos desde la formación, el acompañamiento y la acción colectiva en favor de la paz.
El TUVCH como muchas otras organizaciones jesuitas, de la sociedad civil, gubernamentales, privadas, empresariales, colectivas, entre otras, continuará emprendiendo acciones en favor de la construcción de paz, comenzando desde lo local e invitando a más entidades a sumarse para lograr que el eco resuene con mayor fuerza cada vez y se logren cambios desde cada una de sus áreas de incidencia incrementando así el alcance en las regiones del país.
Texto: Angela Varenka
Revisión e imagen: Comunicación Institucional TUVCH


