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21 y 22 de julio de 2026, Ciudad de México
El TUVCH participó los días 21 y 22 de julio de 2026 en el encuentro con el P. Roberto Jaramillo, S.J., Director del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús, para continuar en la construcción de caminos comunes por una sociedad más justa.

Cada momento de encuentro nos permite compartir la vida y aprender de las muchas formas de responder a la injusticia, al dolor, la explotación, la exclusión de la policrisis[1] civilizatoria del s. XXI.
Las obras sociales de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús compartieron su trabajo social al P. Roberto Jaramillo, S.J. y con enlaces de las universidades jesuitas de México. Desde el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco participaron la Dirección del Medio Universitario y la Secretaría Ejecutiva. Durante dos días, quienes tuvimos la dicha de asistir, hicimos nuestra la costumbre de san Ignacio de Loyola “más estaba escuchando lo que se decía”[2] (Autobiografía, 42), para conocer el trabajo y camino que estas obras impulsan en diversos contextos: con el acompañamiento a pueblos originarios, la defensa de los derechos humanos y laborales, la promoción de la salud, la atención a migrantes, la construcción de paz, la defensa del territorio, entre otras.
A pesar de la gravedad de la realidad que enfrentan, cada obra social desde sus capacidades, posibilidades y limitaciones son un signo de justicia y responsabilidad, porque contribuyen a construir una sociedad distinta donde nos humanizamos mutuamente. Del intercambio de experiencias de las obras sociales quiero compartir tres rasgos comunes y significativos que tienen en común: el sentido crítico, la creatividad y la vida en comunidad.
El primer rasgo es el sentido crítico, que realiza cada obra de forma situada a partir del sufrimiento de las personas, para salir a su camino y acompañarlas en su búsqueda de justicia, dignidad y atención a sus problemáticas. El segundo rasgo es la creatividad, misma que se entiende como la capacidad de renovar permanentemente las formas de responder a los desafíos de cada contexto, abriendo “nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”[3] (Fracisco, La alegría del evangelio, n.11). Finalmente, la vida en comunidad es un rasgo fundamental porque el camino se recorre desde un nosotros que comparte procesos, experiencias y causas comunes.
A pesar de que la carga es pesada y de las dificultades que se presentan cotidianamente, la esperanza sigue presente para continuar generando “cambios situados hacia un futuro más justo”[4].
Reflexiones del P. Jaramillo
El P. Roberto Jaramillo, S.J. nos invitó a ir más allá de lo que ordinariamente se realiza y a no perder de vista la importancia hacer advocacy como parte de nuestra misión.
Nos propuso una manera distinta de concebir el trabajo en red. Más que concebir a una red como un conjunto de líneas y puntos conectados, enfatizó en su propuesta de pensarla como una articulación de la rodilla en la que se interrelacionan muchos elementos de distintos tamaños, texturas, formas, funciones, etc.
Asimismo, recordó los modos de proceder que se establecieron en la Congregación General 36: el discernimiento, la colaboración y el trabajo en red, que surge por la colaboración y compartir una misma visión. La red, como la concibe el P. Roberto, nos invita a enredarnos desde la pluralidad de posibilidades, capacidades y limitaciones en confabulaciones comunes y horizontales para el trabajo mutuo.
Al recordarnos el ciclo de la misión de la Compañía de Jesús de acompañar, servir, investigar, sensibilizar y advocacy[5]– el P. Roberto destacó la necesidad de que las obras se enreden entre sí y eviten concebirse como sectores aislados, encasillados o separados en compartimentos cerrados. Defender la dignidad de las personas implica colaborar y ninguna obra puede desarrollar por sí sola y de manera plena todas las dimensiones del ciclo. De ahí la importancia de promover siempre trabajar en red.
Por último, el P. Roberto compartió el trabajo que impulsa el Secretariado en hacer advocacy a través de la propuesta de Redes Globales Ignaciana de Incidencia (GIAN por sus siglas en inglés)[6], que buscan generar espacios de encuentro para atender los desafíos que se plantean: justicia y minería extractiva, migración forzada, ecología integral y derecho a la educación.
Desafíos entre las obras sociales y las universidades
Como parte del compartir, quedaron abiertas diversas preguntas y propuestas para seguir construyendo caminos comunes. Entre ellas, el nuevo Asistente del Sector Social de la Provincia Mexicana, el P. José Suárez, S.J., planteó una cuestión: ¿cómo articular de manera más estrecha a las universidades y al sector social?
Algunas ideas que estuvieron en el diálogo fueron:
- Establecer una plataforma social atendiendo las necesidades de la obra social.
- Apoyar desde las universidades con la elaboración de diagnósticos de la realidad sociopolítica.
- Generar un plan estratégico común.
- Mejorar los procesos administrativos de las universidades para facilitar el voluntariado y el servicio social tanto de estudiantes como de egresados.
- Continuar con la promoción en las universidades de la incidencia.
- Fortalecer las vinculaciones interinstitucionales.
Este encuentro deja abierta la posibilidad para continuar fortaleciendo el compromiso de colaboración entre las obras sociales y las universidades. Asimismo, renueva la invitación permanente a estar en salida para ser parte de la acción transformadora en la construcción de una sociedad más justa y continuar caminando como el peregrino de Loyola al servicio de las personas y de Dios.
[1] Término utilizado por Edgar Morin y Anne-Brigitte Kern para referirse que no hay una sola crisis sino varias que están interconectadas.
[2] San Ignacio de Loyola, Obras completas, BAC, Madrid, 1963, Autobiografía de San Ignacio, pp. 110-111.
[3] Francisco, Evangelii gaudium, exhortación apostólica, 24 de noviembre de 2013, núm. 11. Disponible en: https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html
[4] De la definición de esperanza del Código de Ética del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco.
[5] Se propone esta breve definición de advocacy: es el proceso de diálogo y escucha del grito de la tierra y el grito de los pobres para discernir la misión entre personas e instituciones comprometidas en promover la participación organizada y la toma de decisiones de forma colectiva para la transformación social. Consultar en: https://drive.google.com/file/d/1WMrzL2Us6mN6VClaMtrPQ7OCUgTRaE_h/view?usp=sharing
[6] La Red Global de Advocacy Ignaciana (GIAN) es una plataforma coordinada por el Secretariado para la Justicia Social y la Ecología que articula redes de justicia de la Compañía de Jesús a nivel mundial para responder a desafíos sociales y ecológicos, promoviendo la misión de reconciliación y justicia conforme a las Congregaciones Generales y las Preferencias Apostólicas Universales. Consultar en: https://giansj.org/
Texto: Diego Antonio Contreras Rodríguez
Imagen: Jesuitas México

