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La disminución de los flujos migratorios visibles no significa que hayan desaparecido los riesgos y las necesidades de protección de las personas en movilidad humana forzada. Frente a este escenario, la Asamblea Regional de la Red Jesuita con Migrantes (RJM CANA) abrió un espacio de análisis, reflexión y articulación para fortalecer las respuestas de acompañamiento, hospitalidad y defensa de los derechos humanos en Centroamérica y Norteamérica.

Los días del 12 al 15 de octubre de 2026 se llevó a cabo la Asamblea Regional de la Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica y Norteamérica (RJM CANA) teniendo como sede la Ciudad de México.
En el marco de la Asamblea se reflexionó sobre el contexto migratorio regional y la experiencia de organizaciones civiles y obras jesuitas que acompañan la movilidad humana forzada, permitiendo reconocer tareas importantes del trabajo articulado como Red para llevar a cabo el análisis territorial, el monitoreo permanente y la vinculación entre organizaciones para responder a las transformaciones de la movilidad humana forzada desde una perspectiva de derechos humanos.
Ante este escenario complejo se identificó la disminución de los movimientos migratorios de manera visible, sin embargo, esto no significa que hayan desaparecido, como tampoco las necesidades de protección de las personas en movilidad humana forzada. Por el contrario, los cambios en las rutas, el incremento de los retornos forzados, las restricciones al acceso a derechos y la reducción de los servicios de atención plantean nuevos desafíos para las organizaciones que acompañan a personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas en Centroamérica, México y Norteamérica.
La reducción de los movimientos migratorios visibles produce una cadena de invisibilización al disminuir los registros y el monitoreo, la movilidad pierde presencia en la agenda pública, asimismo cae el financiamiento y se cierran servicios, mientras las personas migrantes enfrentan mayores riesgos y menos posibilidades de protección dentro de sus rutas.
Las dinámicas que hoy reconfiguran el corredor migratorio son: el tránsito hacia el norte, el retorno forzado, la espera y el atrapamiento, la movilidad circular y el uso de rutas alternas, que pueden resultar más riesgosas y difíciles de monitorear con mayores riesgos para niñas, niños y adolescentes, mujeres que viajan solas, personas sin documentación y población transcontinental.
Dichas trayectorias migratorias no pueden analizarse como rutas aisladas. El retorno de personas desde México y Estados Unidos atraviesa Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, por lo que las dinámicas de cada país están interrelacionadas y requieren respuestas coordinadas.
El análisis regional también identificó el endurecimiento del control migratorio y la securitización, así como las limitaciones de marcos normativos que no responden adecuadamente a las dinámicas actuales de movilidad humana forzada.
La situación de irregularidad migratoria constituye una barrera para acceder a derechos humanos básicos e indispensables como la salud, la educación, el trabajo y la vivienda. Sin embargo, contar con documentos tampoco les garantiza el acceso efectivo a estos derechos, debido a los altos e inaccesibles costos, la discriminación, la xenofobia, el racismo y el perfilamiento. A ello se suman las dificultades para solicitar y sostener procesos de protección internacional, los tiempos de espera, la desinformación, las estafas y la reducción de la asistencia legal gratuita.
Estas condiciones muestran que las políticas migratorias tienen consecuencias que trascienden las fronteras y afectan la vida cotidiana, la seguridad, el bienestar y las posibilidades de integración de las personas en movilidad humana forzada.
De acuerdo con la organización CHIRLA México, durante los primeros seis meses de 2026 se documentaron 362 vuelos de deportación que aterrizaron en México, frente a 170 registrados durante todo 2024. México ha recibido a personas de otras nacionalidades deportadas desde Estados Unidos, y dicha organización ha identificado situaciones como la separación familiar, la firma de documentos en condiciones de intimidación, la falta de entrega de documentos por parte de las autoridades y la pérdida de pertenencias personales como algunas de las dificultades que enfrentan las personas durante los procesos de deportación.
Por ello, es importante el papel de las obras educativas, pastorales y sociales de la Compañía de Jesús, en alianza con otras organizaciones civiles e instituciones para sumar esfuerzos como Red, y fortalecer el acompañamiento y protección a derechos humanos de las personas en movilidad humana forzada.
En el corredor migratorio las redes de apoyo y hospitalidad sostienen una parte importante de la respuesta humanitaria y comunitaria, a pesar de los recortes de financiamiento, la salida de organizaciones internacionales y las restricciones al espacio cívico.





Por ello la propuesta de trabajo conjunto va encaminada hacia el acompañar mediante respuestas humanitarias, psicosociales, formativas y de fortalecimiento comunitario; informar y brindar asesoría socio legal para el reconocimiento y la exigibilidad de derechos humanos; monitorear las tendencias, necesidades emergentes y vacíos de protección desde los territorios; e incidir ante las instituciones, tanto en casos concretos como mediante estrategias que incluyen el litigio y las instancias internacionales.
Desde esta perspectiva, la hospitalidad constituye una práctica de reconocimiento de la dignidad y la humanidad compartida. No sustituye las obligaciones de las instituciones públicas, pero permite sostener espacios de acogida, orientación y acompañamiento allí donde las respuestas institucionales resultan insuficientes.
En ese mismo sentido la invitación para la comunidad universitaria del TUVCH y la comunidad de Valle de Chalco y alrededores, es a sumarse de manera proactiva y comprometida en el marco del Día de la Hospitalidad que se conmemora el 22 de octubre a través de la grabación y difusión de un video[1] en redes sociales bajo el lema: “la hospitalidad abre la puerta a la paz” etiquetando al TUVCH para su difusión. Esta es una iniciativa impulsada por la Red Jesuita con Migrantes Latinoamérica y El Caribe. [2]
Si te interesa colaborar en las siguientes acciones de esta iniciativa como Red Jesuita con Migrantes, puedes escribir un correo a: luz.perez@tuvch.mx o acudir al cubículo C-02 en pasillo de cubículos en horario de 8:00 a 17:00 horas.
Porque una movilidad humana forzada menos visible no es una movilidad sin necesidades: sostener la hospitalidad, el monitoreo y el trabajo articulado sigue siendo indispensable para que ninguna persona quede fuera de la mirada y de la protección a su vida y dignidad.
Texto e imagen: Luz María Pérez Cabrera,
Centro Universitario de Derechos Humanos y Sustentabilidad Segundo Montes S.J.
e integrante de la Red Jesuita con Migrantes CANA.
[1] Duración de máximo 20 segundos, mencionando el lema: “La hospitalidad abre la puerta a la paz”, en formato vertical, en alta calidad desde tu dispositivo móvil enviarlo a: luz.perez@tuvch.mx antes del 18 de noviembre de 2026 para su difusión institucional, o bien, si lo grabas y difundes etiqueta al TUVCH en sus redes sociales.
[2] Aquí puedes mirar el video: Día de la Hospitalidad: un mensaje del Padre General Arturo Sosa SJ https://www.youtube.com/watch?v=jLEDmR9kuSw

